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viernes, 19 de abril de 2019

Cosmic Smash: Próxima parada… Bondi cósmico 7x7, Pasala bomba.


Publicidad británica de la versión de Arcade de Cosmic Smash.
Saludos nuevamente, estimados crotos y cortos lectores del blog, una vez más, ahondamos en lo más desconocido del catálogo de otra consola de antaño para rescatar una gema del entretenimiento electrónico perdida en el tiempo. Hoy nos remontamos al principio de este nuestro tercer milenio, al auge y caída de un grande que experimentó con las formas de jugar videojuegos como nadie lo había hecho hasta entonces. Surreal y Futurista pero simple, hoy nos subimos al circuito cósmico para jugar ¡Cosmic Smash!.
 
Guía de movimientos que estaban en los arcades japoneses de Cosmic Smash.

2001, mientras la Play Station 2 se alzaba como el nuevo contendiente consolero de Sony dispuesto a llevarse puesta a toda una generación de consolas por más de una década, el efímero auge nuevo de Sega con la Dreamcast no le salvó de resentirse de los errores financieros del pasado, ya era tarde, y con la empresa viéndose forzada a detener la producción de la consola para salvarse de la bancarrota, Sega se retiraba del mercado del hardware fichinero al menos hasta el día en que esta reseña fue escrita. A pesar de esto, dada su tecnología de vanguardia en comparación a otras consolas de su generación, software y juegos variados para la Dreamcast continuaron en producción hasta 2004 inclusive, aún con apoyo activo de Sega. Una de las divisiones que trabajaron en esto fue el estudio interno Sega Rosso, fundado en el año 2000 y dirigido por Kenji Sasaki (ex integrante de Namco), que se dedicó mayormente a desarrollar juegos de deportes (mayormente de carreras) para las plataformas de su empresa apadrinadora (Sega Rally, Star Wars: Racer Arcade y algunos juegos basados en la franquicia Initial D), uno de estos juegos es Cosmic Smash, lanzado en Enero de 2001 para la arcade Sega Naomi en Japón y luego en Octubre del mismo año para el resto del mundo, viendo también la luz un port para Dreamcast en Octubre del mismo año.


Exterior (arriba) e interior (abajo) del cartucho de Cosmic Smash para las arcades de Sega Naomi.
Lo primero más destacable del juego es su absoluta carencia de una historia de fondo. El protagonista tentativo de este juego es un maniquí plasmado en un modelo 3D transparente del arquetipo usual del cuerpo masculino, equipado únicamente con una raqueta de ping-pong.
Portada de la versión japonesa de Dreamcast de Cosmic Smash.

CD de la versión japonesa de Dreamcast de Cosmic Smash.

Al igual que otros títulos de Sega Rosso, Cosmic Smash es un juego deportivo, un extraño híbrido solitario de ping-pong y Breakout en 3D pero, así de raro como se lee, funciona. El maniquí es visto desde atrás en un cuarto cúbico de apariencia minimalista, con varios paneles transparentes cuadrados de colores al otro extremo del cuarto, el objetivo es destruirlos a todos golpeandolos con la pelota (que dirigimos a raquetazos) en el tiempo límite (señalado en la esquina inferior derecha del piso del cuarto donde nos encontremos) y mientras evitamos que se nos salga por detrás de la pantalla, similar (de nuevo) al Breakout, pero desde una perspectiva frontal más que vertical. Para lograr su cometido, el maniquí se controla con los direccionales para correr de derecha a izquierda, el botón A para saltar, el botón B para golpear con la raqueta y el botón C para dar un raquetazo más potente (aunque al coste de descontar un par de segundos del contador) llamado “Trick Shot” en el juego, además, se puede dar dirección a donde va la pelota manteniendo el stick analógico señalando en dicha dirección mientras el personaje da el raquetazo. No hay límite de uso de pelotas (aunque el juego te da un bonus de puntos por no perder ninguna pelota durante cada nivel una vez finalizados), no hay vidas extras ni nada por el estilo, el único obstáculo que puede llevarte al Game Over es el desgaste completo del tiempo que te da el juego para completar niveles, dandote también una cantidad de segundos extra por cada nivel completado para no ser tan injusto, esta cantidad inicial de tiempo sumado es de 20 segundos, pero se puede cambiar en la pantalla de opciones. La otra peculiaridad del juego es su ramificación de niveles, cada nivel forma parte de un gran circuito de cuartos de breakout y, cada vez que un nivel es superado, el personaje caminará por un gran pasillo hacia el siguiente nivel, pero hay instancias donde dicho pasillo se bifurca dando la posibilidad de elegir el próximo nivel donde jugaremos y, por tanto, que ruta tomaremos, haciendo cada gameplay único y ofreciendo un gran reto pues, el juego cuenta con más de 30 desafíos diferentes para superar, además de un par de retos sorpresas que se desbloquean cumpliendo ciertas condiciones.

Título de la versión de Dreamcast.

Título de la versión de Arcade.
Gráficamente el juego se ve bien para su propósito, al carecer de una trama y enfocarse principalmente en su gameplay como atractivo, su estética de toque minimalista y sin rebusques es la ideal para esta ocasión. Sus colores generalmente claros y cristalinos contribuyen mucho a la calma y la concentración (colores como los blancos, grises y celestes son comunes, por ejemplo, en hospitales precisamente para estas cosas), mostrando cómo los creadores fueron por algo gráficamente influyente e intuitivo para el jugador al mismo tiempo.
Algunos muros son irrompibles y se mueven alrededor del escenario, haciendonos pensar bien cada maniobra en relación a su patrón.
Algunos cuartos varían sus motivos de diseño para romper la monotonía.

La banda sonora llena de sintetizadores también resalta el estilo de ciencia ficción del juego, aunque al igual que la mayoría de sus colores, es  generalmente serena, con melodías pegadizas pero cortas, ideales para lo que dura cada pantalla.


El puntaje.
Los controles responden generalmente muy bien, las maniobras como saltar y golpear o cambiar de dirección repentinamente se ejecutan a la perfección y, una vez dominadas, te salvarán de perder muchas bolas (esta reseña no empieza a sonar bien) y valiosos segundos, así como ayudarte a ganar puntos valiosos por los trucos logrados, aunque con algunos analógicos de joysticks standard estilo Play Station puede ser complicado lograr una buena precisión de apunte de la pelota.
Cada vez que se termina un nivel, se nos muestra un mapa de avance.

En Ciertas ocasiones, podemos elegir a que nivel avanzaremos en base a en que dirección movamos el monigote mientras camina.

Tal vez algo criticable del juego es su corta duración, aunque tratándose de un juego originalmente para arcades, es algo entendible, lo mismo podría decirse de la dificultad inicial, aunque esto puede modificarse, como dije antes, en la pantalla de opciones, y es más a gusto del jugador. Las voces de los presentadores del juego, raramente, están tanto en inglés como en japonés, lo cual puede ser algo incómodo y confuso (y parece una elección de programación de lo más bizarra), pero eventualmente te acostumbras porque, afortunadamente, eligieron buenos actores para el trabajo.

Una vez terminado, el juego no solo tenía una tabla de records interna, sino también un generador de contraseñas para que, mediante el router de la Dreamcast, nos conectaramos a la página oficial de Cosmic Smash y subieramos nuestro record al ranking mundial...

...desgraciadamente (y como era de suponerse), el sitio web desapareció y me quedé con las ganas de subir mi puntuación.

El juego salió para Arcades NAOMI en Japón y Europa y luego en la Dreamcast exclusivamente para los nipones, y, extrañamente, a diferencia de otros juegos de la última consola de Sega, no recibió relanzamientos en compilaciones ni plataformas descargables en ninguna región jamás (los juegos de Sega Rosso tristemente no fueron muy conocidos en su mayoría dado que generalmente no salían de Japón, y tal fue el caso de la versión hogareña de Cosmic Smash), volviendolo una joya codiciada por coleccionistas. Un dato curioso es que Cosmic Smash fue uno de los pocos del catálogo de Dreamcast distribuido en estuches de plástico duro como los de los DVDs, a diferencia de otros que eran distribuidos en “Jewel Cases”, que, en criollo, son los infames estuches cuadrados de plástico transparente de antaño.

Si tenes ganas de practicar reflejos y pulir habilidades o, simplemente, pasar un momento de adrenalina tanto física como mentalmente sin necesidad de una historia complementaria, Cosmic Smash te garantiza una adicción segura al Breakout 3D por un buen rato ¿Cuántas rutas crees poder completar? El próximo nivel te espera, pasala bomba.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Transformers Beast Wars: Transmetals : ¡A lo bestia!

Portada Noretamericana de la versión de Play Station. 
Portada japonesa de la versión de Play Station. 
Portada de la versión de Nintendo 64 
Saludos de Nuevo, lectores viciosos del bajo mundo, es tiempo para este blog de otra reseña, otro juego, otra recomendación más de una perlita que quedó olvidada en los confines del catálogo de su consola. Hoy nos toca tratar con un juego de una clasificación que no he hablado hace tiempo, un juego licenciado basado en una serie. Brutal, destructivo y con chapa pintura último modelo, esta entrada tratará a ¡Transformers Beast Wars: Transmetals!
Título de la versión de Play Station.
1999, mientras las consolas de 64-bits se preparaban a recibir el nuevo milenio, la triunfante Play Station 1 recibió el golpe de un terrible nuevo adversario, la Sega Dreamcast, aunque a pesar de eso, con haberle ganado a su predecesora, su corporación ya se había consagrado como la plataforma fichinera triunfante de esa generación, lo cual impulsó la producción de decenas de nuevos títulos hasta su ocaso varios años después, aunque muchos no sobresalieron por cuestiones de marketing y popularidad, uno de ellos fue Transformers Beast Wars: Transmetals.
Título de la versión de N64.
Desarrollado por un pequeño estudio llamado Wavedge y publicado por la conocida empresa de juguetes Takara en Japón (Octubre de 1999) y por BAM! Entertainment en Estados Unidos (Julio del 2000) para Play Station y Nintendo 64, el juego toma su base de la famosa franquicia de robots transformables de Hasbro, más específicamente en la saga Beast Wars (o Guerra de Bestias Transformers para el público latinoamericano que los conoció en los 90) donde los robóticos protas, como dice el nombre, en lugar de camuflarse en vehículos, se camuflan como animales, todo situado en un entorno de un Planeta Tierra en el paleozoico donde las naves de los dos clásicos bandos de la franquicia, Autobots y Decepticons (re-bautizados como Maximals/Maximales y Predacons/Predacones para esta saga) se han estrellado luego de un enfrentamiento y continúan la guerra entre ellos con el objetivo de encontrar la forma de salir del extraño planeta dejando atrás a sus oponentes. Como el nombre lo indica, los personajes están basados específicamente en sus formas “Transmetals”, caracterizadas por diseños con partes luminosas, metalizadas y traslúcidas.
Selección de personajes en la versión de PSX.
Selección de personajes en la versión de N64.
El gameplay de la versión de Pley Steishon es de acción y peleas 3D en campos abiertos 1 contra 1 del estilo de otros como Power Stone o Sonic Battle. Cada personaje tiene sus formas robóticas y forma animal y, con cada una de ellas, distintas habilidades con las cuales dañar a su oponente y dejarlo boleteado fuera de combate la mayoría de los rounds. Hay un total de 8 personajes seleccionables al principio y más de 10 escenarios para elegir, todos ellos de varios terrenos y cada uno con alguna forma y/o amenaza ambiental particular (las montañas tienen derrumbes, el desierto tormentas de arena, las bases de maximales y predacones tienen lasers de seguridad, etc) que se deben evitar en el transcurso de la pelea contra el oponente añadiéndole un poco más de reto al juego. Los movimientos super-especiales tienen una cantidad limitada de usos y se puede ganar un uso por cada cierta cantidad de daño causado y/o recibido, todos simbolizados por las insignias Maximales o Predacones en las esquinas inferior derecha o izquierda dependiendo del bando del personaje. Como es de esperarse, existe un modo de 2 jugadores.
La versión de N64, si bien usa modelos 3D, se inclina más por las peleas 2D, preservando ciertos aspectos de la jugabilidad de la versión anteriormente mencionada, algunos de los personajes jugables difieren entre una versión y la otra y tiene menos escenarios.
Los gráficos son bastante buenos y los modelos están muy bien hechos en la versión de Play 1, dejando notorio como se trata de un juego creado cuando la consola ya tenía bastante tiempo ya en el mercado, aunque no por ello no sacó provecho de esto. Las cutscenes animadas, aunque pocas, están bien elaboradas y serán del agrado de cualquier fan de la serie.
Pantalla de carga de la versión de N64.
Pantalla de carga de la versión de PSX, generalmente mostrando
a algúno de los personajes transformandose al azar.
Si bien los gráficos de la N64 es buena también, el hecho de que los escenarios sean tan reducidos no deja mucho que apreciar dentro del juego, además, aunque cada personaje tiene su propio final, sus escenas son estáticas dado el bajo soporte que tiene la consola para cutscenes 3D del calibre de las de la serie.
La música de la versión de Play 1 es genial, los tracks estilo heavy metal y electrónicos le añaden el toque de intensidad justa al combate para que machaques los botones contra los robots oponentes con todas las ganas…lamentablemente no se puede decir lo mismo de la música de la versión de N64 que está prácticamente hecha en un MIDI muy básico, algo cuestionable para un juego de fines de los 90.
Pelea en la versión de N64.
Pelea en la versión de PSX, Silverbolt se da un chapuzón de por medio.
Si bien la versión de Play Station es la que más recomiendo, no se salva de tener algunas falencias, como el hecho de que las presentaciones de voz de los personajes y escenarios son algo largas (aunque pueden saltearse, por suerte) o que los desbloqueables no son más que reskins de los personajes ya existentes y nisiquiera se gastaron en hacerles mugshots a sus caras como a los otros.
Aunque la serie tuvo éxito, el juego fue opacado por otras licencias más fuertes en los catálogos de las consolas en las que estuvo disponible. Algunas curiosidades que caben resaltar son que varios personajes que en la serie no tuvieron versiones Transmetal, aparecen con las mismas acá, además, existe una galería desbloqueable donde se pueden ver imágenes de las figuras de acción Transmetal incluyendo a algunos que no aparecen jamás con dichas formas en ningún medio, como Dinobot.
Transformers Beast Wars: Transmetals es un juego de pelea 3D algo diferente de la fórmula que acostumbramos hoy, pero es acción 3D de la buena asegurada y una excelente alternativa para pasar un rato solo o con amigos mandando robots al desarmadero a puñetazos (también latigazos, espadazos, martillazos, misilazos, etc.) limpios.

martes, 7 de julio de 2015

Rincon Indie - Bootfighter/Ultimate Knight Windom XP: Pasión por los fierros.

Portada del juego en su versión física.
Muy buenos días/noches a todos mis queridos lectores, luego de un tiempo vuelvo a escribir con una nueva reseña dedicada a un juego 3d para PC y el primero con mechas en el protagónico que he reseñado en mucho tiempo. Con los sistemas y las armas primarias a toda potencia, hoy dedicaré esta entrada a Bootfighter, también conocido como Ultimate Knight Windom XP por su versión comercial.

Título.
Inspirado en la franquicia de animes del género de mechas (robots gigantes) Mobile Suit Gundam, Bootfighter fue originalmente desarrollado como un freeware por Y. Kamada (así se hace llamar al menos) y publicado en 2008, el juego más tarde recibió una expansión y a fines de ese año llegó a las tiendas niponas como juego físico bajo el nombre de Ultimate Knight Windom XP publicado por Curious Factory, al año siguiente, el juego también pisó tierras americanas oficialmente. Y. Kamada hizo también otra expansión subtitulada Power-Up Kit y  relanzó una vez más el juego como Ultimate Knight Windom XP SV Lite, incorporando la expansión previa y rediseñando el juego con un engine de jugabilidad totalmente nuevo, ambos exclusivos de Japón. 
UKWXP nos pone en las cabinas de piloteo de una serie de varios mechas (nombrados extrañamente a partir de sistemas operativos, siendo esto lo que le da gracia a su nombre), un total de 24 contados en la última versión del mismo, cada uno con sus habilidades especiales. La historia en el juego es inexistente, lo que hay es un modo arcade con misiones, pero por lo demás el juego carece totalmente de argumento, como si de un fichin ochentero se tratase, el único objetivo es reñirte con los otros cacharros andantes en base al arsenal que el tuyo tiene disponible en los variados escenarios y modos que ofrece.
El espléndido catálogo de mechas con todas sus armas nombradas a la izquierda.
En el menú podemos escoger uno de los modos de juego (o salir del mismo) y a continuación escoger entre los mechas disponibles, luego uno de los pilotos disponibles y finalmente uno de los niveles. También podemos customizar a los mechas con distintos ítems a nuestra disposición (la mayoría de los cuales se consiguen en el modo arcade), cada uno con distintos rangos (S, A, B, C y D, de rango menor a mayor) en base a cómo funcionan, estos alteran levemente la apariencia del mecha desde aditivos hasta cambios de colores.
El control básico para moverse en cualquier dirección son las teclas/botones/sticks direccionales, aparte de ello hay 4 botones de acción, uno para salto (y levitación temporal en el aire), otro para ataque cuerpo a cuerpo y otros dos para técnicas especiales (generalmente de largo alcance) también hay otro botón permite impulsarnos a gran velocidad y uno más para defensa. Estos movimientos, al igual que los ataques especiales, consumen energía de una barra de poder a la derecha de la pantalla, que se encuentra junto a un medidor de HP en números que al llegar a 0, hará al mecha jugable estallar sin dejar escombros siquiera.
Cuando hay varios objetivos en pantalla, se puede cambiar el blanco a aquél que
el jugador desee atacar con los gatillos laterales del joystick.
En el modo arcade, disponible a partir de UKWXP, el jugador debe cumplir varios objetivos en cada nivel con cada uno de los mechas disponibles al principio (diecisiete) y así, a su vez, desbloquear a los demás, tal vez la excusa perfecta para jugarlo, aparte de los ítems equipables que pueden conseguirse en él.
La descabellada imagen de abajo a la izquierda se trata de la cara de un piloto customizado.
En el modo práctica, el objetivo es simplemente destruir mechas dummy inmóviles e inofensivos para pulir la habilidad con el fierro gigante que el jugador haya elegido hasta el hartazgo. El modo Team Battle/Local multiplayer es para jugar a pantalla dividida en una misma computadora con hasta 4 jugadores en simultáneo arrancándose los circuitos hasta que solo la máquina de uno quede en pié. El modo online es similar, con la obvia diferencia de que cada jugador juega desde distintos ordenadores y, por ende, requiere un servidor en común. El modo survival consiste en destruir enemigos manipulados por la computadora por tanto como dure el mecha bajo control del jugador, si la puntuación final llega al top 10, se puede poner un nombre de 3 letras en la marca. Finalmente, el modo Blitz Tactics, es un modo donde debemos alcanzar y destruir las naves nodrizas de donde spawnean las hordas de fierros con sed de volar chapas y edificios antes de que el mecha jugable se vuelva parte de la pila de chatarra.
Existen varios mods hechos por fans para el juego por internet, como este con los mechas de Gundam 00.
Los gráficos están muy bien hechos para ser un juego que comenzó como un freeware, aunque las texturas de los escenarios no tienen demasiado detalle. Los mechas respetan muy bien sus diseños originales dentro de las limitaciones de la época y las texturas metálicas de los mismos tienen un efecto de brillo que les da el toque de realismo necesario. Los escenarios, aunque pocos, son grandes, extensos y destructibles en buena parte, dando suficiente masa a los edificios e incluso a los lugares que no son de pavimento los dejará destruidos y hasta se pueden hacer cráteres con el suficiente poder de fuego aplicado, lo que modifica progresivamente la capacidad de esconderse durante la batalla. La música que acompaña cada escenario es de lo mejor y acompaña muy bien el ambiente y la sensación de adrenalina que produce el enfrentamiento entre los guerreros mecánicos. Como dato extra añadido, podemos meter unos cuantos pilotos, que no influencian el juego en nada en realidad, solo dan reacciones con samples de voz en base a la situación del mecha del jugador (recibiendo daño, por ejemplo), para hacerlos basta con entrar a la carpeta con los archivos de los pilotos e imitar el patrón que usa cada uno: imagen de perfil y samples de sonido que usará en base a las situaciones que se encuentre; nada muy relevante, pero un lindo detalle si querés customizar a tu propio personaje en el juego.

El 10 de Noviembre de 2016, el sitio web japonés de Project Windom cerró, poniendo fin a la serie de juegos de UKWXP, pero el juego original y su expansión Power-Up Kit todavía son descargables en algunos sitios web.
20 toneladas de facha materializadas en metal.
El fichín es disfrutable tanto en solitario como en multijugador, así que si sos fan de los juegos de lucha entre fierros gigantes en 3D a lo Virtual-On o Custom Robo, Bootfighter/Ultimate Knight Windom XP es tu opción ideal incluso para rockear batallas en compus viejas, así que aférrate a tu cabina y prepara tu arsenal porque acá vuela el metal y se derrama aceite de motor.